Airbus Military Aeronáuticos 36 - Rugby Atléti ACdS 17.

Campo. Parque Puerta de Hierro, de siempre
Parque Sindical, que viejos estamos ¡!!
Domingo a las 11.00 de la mañana, Soleado y
frío de mil demonios, perfecto para estar en una playa de Lanzarote, por
ejemplo…
Tenía una deuda pendiente con los chavales
del Rugby Atléti, ir a verles jugar un partido, a ver que tal salía la cosa,
para un futbolero y futbolista recalcitrante supone un esfuerzo importante,
pero allá que me fui con mi bufanda, la cámara y todas mis buenas intenciones. De entrada, el día se muestra duro, el frío
se cuela por todas partes, el campo está en mitad de ningún sitio y corre un
viento que te congela las ideas, empezamos bien.
El conductor del bus, armado con su mosqueo
de domingo, se salta la parada oportuna y me deja a un kilómetro de la entrada,
para que entre en calor será, mal rollo, así que andando y con los pies como
cubitos de hielo ya llego tarde. Por fin llego al campo, hay bastante gente,
y veo algunos Socios de los de siempre, y la gente está animada, ya vamos
palmando, nos tienen encerrados y han convertido un ensayo, la cosa pinta
negra, como el uniforme de los aeronáuticos.
Me informo de cómo está el equipo, nos
faltan los buenos me dicen, están machacados por las lesiones, a pesar de todo
hay jugadores de sobra, bien por ellos, el partido es importante y se nota, hay
tensión en las jugadas y los rivales no ceden un palmo. A pesar de todo los
nuestros no pierden la cara, las melés se luchan a muerte y no se da un paso
atrás.Tenemos un hándicap muy grande, tienen las
Touch´s muy estudiadas y las ganan con facilidad, su jugador número 8 mide 3
metros de altura, y sube al 5 hasta los cielos, es imposible llegar hasta allí.
Los nuestros luchan por ganar a la corta y palmeando balones, a ver si no llega
el gigante.
La cosa sigue funesta, los rivales juegan
muy bien, corren con criterio y patean de maravilla, además juegan a la mano de
delantera de cine, y encuentran hueco, así que a apretar los dientes, no queda
otra. Por nuestra parte Deivid hace lo que puede
corriendo muy bien, sorteando tarascadas y llevando el juego a su campo, pero
no hay forma.
Para un profano de este deporte, las
sensaciones son muy curiosas, nadie protesta nada, la gente anima a los suyos y
a los contrarios, los aficionados se van moviendo con el juego a lo largo del
campo, ¿será el frío?. Y el árbitro es respetado, escuchado y nadie le
protesta, ¿será posible?. No hago más que pensar en lo que tiene que
doler cada golpe, y los tíos se levantan como si nada, en el fútbol en cada
golpe de estos el jugador se queda en el suelo 10 minutos, aquí no hay tiempo
que perder. Y sale sangre, y se tuercen dedos, y se oyen gritos de dolor, pero
todo sigue su marcha.
Otra de las cosas que hoy he podido comprobar,
y es la primera vez, es a que suena una melé, y da miedo. Cuando el árbitro
grita, chocan las dos murallas, cientos de kilos se unen y palpitan, los
riñones empujan y se oye un ruido sordo, de esfuerzo, de intimidación, y cuando
el balón entra debajo, se oyen los gemidos salvajes de un grupo empujando a
morir contra una pared humana, no se cede un milímetro, y se intensifica el
sonido. Es apabullante, que sensación de poderío…
La otra sensación tremenda, es la de ver
subir a un pedazo de tío al cielo a coger un balón levantado por dos
compañeros, que lo elevan con facilidad, en ese momento el tiempo se detiene,
el volador coge el balón y los otros le bajan con lentitud, y luego todo es
empujar hacia la meta, y vuelve el rugido salvaje del esfuerzo total.
Tenía al Rugby como un deporte vistoso,
pero no esperaba esa intensidad tan de verdad, es demoledor, para el público
come pipas del fútbol, esto no vale, se atragantarían. Ante cada jugada, ante
cada placaje, ante cada melé, se te sale el alma por la boca, se te disparan
las pulsaciones, quieres empujar y ayudar, y a la vez sabes que no durarías ni
un segundo en pié en la vorágine, y eso impone. Se llega al descanso y perdemos bien, pero
todo el mundo está relajado, no hay nervios, la gente está muy acostumbrada y
esperan la reacción.
En la segunda parte efectivamente el equipo
reacciona, se juega en su campo y se busca la línea de 22 con constancia,
buenas jugadas a la mano y se buscan los ensayos. Pero delante hay una muralla
muy fuerte. Nos siguen ganando por el centro, nos marcan ensayos a la mano con
transformación, la cosa ya está perdida. Pero se sigue peleando, no nos ganan las
melés y las touch´s les cuestan más trabajo, a lo mejor se han cansado o están
relajados, se consigue un ensayo por narices, por el centro y peleando uno
contra tres, que poder y que cojones le ha puesto el tío.
¡Agua! Piden a gritos desde el campo, están
exhaustos, ya los depósitos se han secado, aprovechamos para marcar el último
ensayo por el ala derecha, y Deivid transforma muy bien. Con eso se acabó el
suplicio, y aún oigo decir, “si llega a durar un poco más…”, que moral por Dios
!!!
Y ya finalizado el partido ocurre algo que
me deja perplejo, me lo habían contado pero no me lo podía creer, todo el
equipo ganador forma un pasillo al grito unánime de: “Atléti Atléti…” a voz en
grito, y van pasando los nuestros saludando a todos, y después lo hacen los
Aeronáuticos en un mar de aplausos de todo el mundo, boquiabierto me he
quedado. En un campo de fútbol ver esto sería la releche, pero me temo que esa
misión está perdida desde hace años. Me he emocionado bastante, a que negarlo.
Resumiendo, hemos perdido, no nos
clasificamos para el grupo de ganadores, así que lo haremos para el de
perdedores, nos quedan partidos para ensayar muchas cosas, para aprender a
jugar mejor, pera probar jugadas, para ver jugadores interesantes, para crecer
en una palabra. El objetivo de esta temporada era empezar a andar, y que nos
conozcan, eso ya está hecho, ahora hay que reforzarse y consolidarse. Tendremos
que empezar a hablar mucho con los líderes y capitanes, hay mucho trabajo por
delante, solo tenemos que empezar a hacerlo.
Por nuestra parte no va a quedar, y solo
podemos decir que estamos muy orgullosos de este equipo, y de la forma que tienen
de defender la camiseta, Gracias a todos por lo que trabajáis y por lo que os
dejáis en el césped cada domingo.
Desde el antiguo Parque Sindical, con la
congelación a punto de caramelo, Armengold, hoy un enamorado del rugby más.