17 de Enero de 2010
Fría y lluviosa mañana en la Universidad Autónoma para un partido tan espeso como el barro del terreno de juego. No empezó bien la segunda fase el Rugby Atleti. A priori parecía un partido cómodo, tras haber vencido con claridad a los de Hortaleza en la primera fase. Pero no hay dos partidos iguales. Afortunadamente, porque esperamos que el equipo no vuelva a verse tan falto de claridad.
Al comienzo faltó intensidad. Hortaleza fue haciéndose con el campo y el balón poco a poco. Sin alardes, sin hacer nada especial, nos fue arrinconando en 22 hasta lograr el primer ensayo mediada la primera parte. Rugby Atleti reaccionaba, pero sin continuidad, eligiendo siempre las peores opciones en cada jugada. En esas condiciones lo mejor que podía llegar era el descanso.
La segunda parte comenzó con más ritmo, con más empuje, pero con la misma oscuridad de ideas. Se podía, pero no se sabía. El tiempo pasaba y no llegaba la reacción. Los metros que se ganaban con inconmensurable esfuerzo se perdían por errores inexplicables. Así pasó lo que tenía que pasar: dos fallos en el placaje y dos ensayos cómodos bajo palos en contra. Partido imposible, partido perdido. Pero, Rugby Atleti es así, los últimos diez minutos fueron por completo diferentes. Se controló el balón, se avanzaron metros que no se perdieron, y se logró el maldito ensayo en el pitido final. Ese maldito ensayo que debió lograrse al principio.
Lo dicho, no hay dos partidos iguales. Menos mal. Contra San Isidro será diferente.