Tenía una espina clavada desde la primavera del 97. Fue entonces cuando jugué mi último partido en el segundo equipo del CAU, pero entonces no lo sabía. Me retiré un año para preparar las oposiciones de profesor y luego las cosas se enredaron para que pudiera volver. Pasó el tiempo, los años, y siempre me arrepentí de haberlo dejado de aquella manera. Muchas noches soñaba con que volvía a jugar, pero las oportunidades habían pasado.
Doce años después no pude dejar escapar la posibilidad de participar en el nacimiento de Rugby Atleti. Mi idea era bajar a entrenar de vez en cuando, jugar 10 minutos en algún partido y quitarme el mono. Al fin y al cabo llevaba años sin hacer deporte en serio y estaba a punto de cumplir 40. Pero las cosas no son siempre como las esperas, a veces son mejores.
Enseguida me encontré con un equipo de gente fantástica, empezando por Pepema. Lo de bajar a entrenar de vez en cuando se convirtió en bajar a todos los entrenamientos. Ya no era mono de rugby, era dependencia de unos compañeros con los que me sentí integrado desde el primer momento. Lo de jugar unos minutos se convirtió en salir de titular semana tras semana. No pude tomarlo como una diversión ocasional, sino que me metí de lleno y lo fui dando todo.
¿Por qué dejarlo ahora? Porque es buen momento. Hoy me ha costado levantarme de la cama porque me dolía todo cada vez que me apoyaba para incorporarme. Apenas puedo andar porque me duele muchísimo cada vez que doblo las rodillas. Al menos ayer jugamos en sábado y hoy es domingo, porque llevo toda la temporada yendo los lunes a trabajar con esos dolores en el cuerpo. A veces también los miércoles y viernes, después de los entrenamientos. Aunque no quiera admitirlo me he hecho viejo (el cuerpo se me ha hecho viejo).
Ayer me quité la espina que tenía clavada. Por fin jugué un partido sabiendo que sería el último. Además me retiré porque quise, no porque me retirara una lesión o las circunstancias de la vida. ¿Qué más se puede pedir? Desde luego nada más. Porque jamás pensé que se pudiera pedir lo que se me ha ofrecido. Jamás pensé que jugaría en el Atleti. Jamás pensé que volvería a jugar en equipo en el que querría a todos y cada uno de sus miembros.
Gracias Manu por haberte inventado esto y haber peleado porque se hiciera realidad. Gracias Pepema por haberlo sacado adelante. Gracias a todo el equipo por lo que hemos conseguido. Gracias a la afición que acudió a los partidos y a los que nos siguieron en la distancia. Gracias a todos por haber hecho que jamás se me pueda olvidar el día de ayer.
Os quiero y quedo a disposición del club para todo lo que haga falta (menos seguir jugando, por favor, que de verdad que no puedo más)
Luis Aroca, primer jugador del equipo de veteranos