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&lt;h3 class="post-title entry-title"&gt;&lt;a href="http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/06/nosotros-que-somos-de-grate.html"&gt;Nosotros, que somos de G&amp;aacute;rate&lt;/a&gt; &lt;/h3&gt;
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&lt;p class="post-body entry-content"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Unos d&amp;iacute;as hacemos cr&amp;oacute;nicas. Otros d&amp;iacute;as, manifiestos.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
&lt;div class="post-body entry-content" style="text-align:center;"&gt;&lt;a href="http://bp3.blogger.com/_Z7LrxcuxQJQ/SFOGrt30GAI/AAAAAAAAASQ/RxMIiqHpfao/s1600-h/garate_3.jpg"&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;&lt;img src="http://bp3.blogger.com/_Z7LrxcuxQJQ/SFOGrt30GAI/AAAAAAAAASQ/RxMIiqHpfao/s400/garate_3.jpg" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5211657279403988994" style="cursor:pointer;" alt="" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;&lt;span style="font-family:arial;font-size:130%;"&gt;&lt;em&gt;
&lt;div class="post-body entry-content"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;div class="post-body entry-content"&gt;&lt;a href="http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/06/nosotros-que-somos-de-grate.html"&gt;http://elrojoyelblanco.blogspot.com/2008/06/nosotros-que-somos-de-grate.html&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;
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&lt;/em&gt;&lt;span style="font-size:large;"&gt;Algunos, nosotros, que somos de equipos distintos e incluso aficionados a deportes diferentes, somos de G&amp;aacute;rate. De G&amp;aacute;rate, s&amp;iacute;, de ese delantero exquisito que no celebraba los goles por respeto al portero batido, que no comet&amp;iacute;a faltas y que fue expulsado una &amp;uacute;nica vez en su carrera en un lance que los viejos del lugar recuerdan como una de las mayores injusticias de la historia junto con el ensalzamiento del presunto talento de Miguel Bos&amp;eacute;. De G&amp;aacute;rate, s&amp;iacute;, de ese jugador elegante y discreto, ingeniero industrial con aspecto de ser pareja de timba de David Niven que conviv&amp;iacute;a con naturalidad con compa&amp;ntilde;eros de equipo con aspecto de ser fans de Thin Lizzy. De G&amp;aacute;rate, s&amp;iacute;, ese jugador al que se despidi&amp;oacute; con admiraci&amp;oacute;n y naturalidad presenciando algo tan impensable hoy en d&amp;iacute;a como un partido entre el Atleti y la selecci&amp;oacute;n del Pa&amp;iacute;s Vasco. De G&amp;aacute;rate, s&amp;iacute;, de G&amp;aacute;rate, de Jos&amp;eacute; Eulogio G&amp;aacute;rate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, que somos de G&amp;aacute;rate, sentimos rubor y rabia cuando vemos jugadores teatreros y tramposos, cuando vemos celebraciones rid&amp;iacute;culas con bailecitos e imitaciones a los humoristas m&amp;aacute;s casposos del momento. Nos ofende ver a deportistas profesionales poniendo cara de Ecce Homo ante un leve contacto f&amp;iacute;sico, y nos irrita ver c&amp;oacute;mo los &amp;aacute;rbitros toleran ciertas cosas y hacen un esc&amp;aacute;ndalo por otras, sinti&amp;eacute;ndose protagonistas y vedettes. Nos molesta el f&amp;uacute;tbol r&amp;aacute;cano y ventajista, nos aburre el juego especulador e interesado, nos dan ganas de dar capones a los recogepelotas que pierden tiempo y de ponerle las peras al cuarto a esos delegados de campo que devuelven balones pinchados. Nos gustan los partidos jugados de t&amp;uacute; a t&amp;uacute;, con ganas y con ambici&amp;oacute;n, esos partidos que acaban con jugadores agotados y satisfechos a pesar de la derrota o adem&amp;aacute;s de la victoria, que se dan la mano y la enhorabuena y se dicen que fue un placer jugar contra un tipo tan aguerrido. No concebimos que los futbolistas no suden o no aparenten ganas de querer ganar, que desprecien a su propia afici&amp;oacute;n o que den lo mejor de s&amp;iacute; mismos s&amp;oacute;lo antes de una renovaci&amp;oacute;n. Nos irritan las chuler&amp;iacute;as de los que no tienen motivos m&amp;aacute;s que para pedir perd&amp;oacute;n, y s&amp;oacute;lo toleramos los desplantes justificados de los m&amp;aacute;s grandes, y ni de todos ni siempre: entre estos, que quede claro, no est&amp;aacute; Cristiano Ronaldo y s&amp;iacute; est&amp;aacute; George Best. A nosotros, a los que somos de G&amp;aacute;rate nos gustan estas cosas y eso que algunos tenemos m&amp;aacute;s a&amp;ntilde;os que la radio de galena y otros somos unos chavalines, qu&amp;eacute; quieren Vds que yo les diga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, que somos de G&amp;aacute;rate, no concebimos que se hagan trampas, menos a&amp;uacute;n que se hagan a la vista de todos y que se camuflen y se aplaudan cuando las hace aqu&amp;eacute;l que interesa que las haga. Creemos en la caballerosidad y en la torer&amp;iacute;a, en las disculpas por esa patada que no se quer&amp;iacute;a dar, en el respeto al rival y al club y afici&amp;oacute;n visitantes. Sabemos que la caballerosidad no es imbecilidad, y que uno puede ser un gentleman y a la vez intransigente con el que pretende tocarle las narices. Esto es, sabemos que lo cort&amp;eacute;s no quita lo valiente. A&amp;uacute;n recibiendo un gol compartimos la emoci&amp;oacute;n cuando el rival que marca lo dedica a un amigo reci&amp;eacute;n desaparecido, y no nos parece mal que se aplauda una buena jugada o un buen partido del oponente que nos acaba de meter en problemas: ellos luchan por lo suyo y si lo hacen en buena lid y con honestidad no entendemos por qu&amp;eacute; hay que acordarse de su Sra madre. Admiramos a deportistas de todas las disciplinas, nos ponemos en pie ante despliegues de esfuerzo, sufrimiento y coraje aunque se trate de especialidades deportivas de las que no tenemos mucha idea. A muchos les parecer&amp;aacute; que todas estas cosas son unas tonter&amp;iacute;as de las gordas, pero es que nosotros somos de G&amp;aacute;rate y ellos no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, que somos de G&amp;aacute;rate, pensamos que eso de ganar por ganar no lo es todo y, desde luego, no es lo nuestro. Nos gusta que el equipo rival venga con sus mejores jugadores y nos gustan los desaf&amp;iacute;os complicados. Pensamos que hacer equipos a fuerza de dinero es una forma triste de comprar la gloria y nos gustar&amp;iacute;a que en nuestro equipo hubiera canteranos, gente que supiera cu&amp;aacute;l es el car&amp;aacute;cter del club y de su gente. Nos gustar&amp;iacute;a que en nuestro club se retiraran los jugadores emblem&amp;aacute;ticos con emotivos partidos homenaje tras a&amp;ntilde;os de leal carrera, y no por la puerta de atr&amp;aacute;s aprovechando que no hay partido esa semana, y so&amp;ntilde;amos, como hacen por el Mersey, con un equipo formado por once jugadores que sean al nuestro lo que Carragher al suyo. Nos gustan las camisetas simples y antiguas, las equipaciones reconocibles y el respeto a los colores del equipo, y por tanto nos averg&amp;uuml;enza la profusi&amp;oacute;n de equipaciones suplentes de colores imposibles y lunares y topos y cuadraditos que salen de las mentes enfermizas de dise&amp;ntilde;adores de ropa deportiva sin idea alguna de lo que es un equipo de f&amp;uacute;tbol. Nos emocionan las tradiciones verdaderas y nos producen cierta urticaria las celebraciones forzadas y programadas, ausentes de toda espontaneidad y naturalidad, sean nuestras o de otros. Porque nosotros, que hemos visto a G&amp;aacute;rate, nunca hemos necesitado que nadie nos dijera d&amp;oacute;nde o cu&amp;aacute;ndo celebrar los triunfos de los nuestros, que para eso somos de G&amp;aacute;rate, oiga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, que somos de G&amp;aacute;rate, despreciamos el modelo actual de sociedad an&amp;oacute;nima deportiva basado &amp;uacute;nica y exclusivamente en criterios mercantiles y cortoplacistas, en sacar el m&amp;aacute;ximo rendimiento de lo que se tiene aunque esto se haga en claro menoscabo de la identidad del club, y de la afici&amp;oacute;n, y del proyecto deportivo. Nos irritan los clubes obsesionados con el lenguaje de la mercadotecnia y la empresa que instalan en sus estadios restaurantes y concesionarios y oficinas de correos y tiendas de picaportes para as&amp;iacute; sacar partido al alquiler de cada cent&amp;iacute;metro cuadrado del estadio que pagaron los socios. Nos revuelven las tripas los directivos del f&amp;uacute;tbol actual, y sus modales zafios y su obsesi&amp;oacute;n por hacer negocios a costa de la fidelidad de muchos aficionados que para ellos no son m&amp;aacute;s que clientes cautivos, clientes movidos por un sentimiento que los directivos no llegar&amp;aacute;n nunca a compartir ni mucho menos a entender. Sentimos algo de verg&amp;uuml;enza ajena por esos turistas que, sin entender nada, visitan los estadios y compran camisetas oficiales como visita obligada en su periplo por la ciudad de los equipos cuyos egos inflan, as&amp;iacute;, para contar a los vecinos que se sentaron en el banquillo que calienta esa estrella maleducada con gafas de sol de pantalla que si le viera en un aeropuerto mirar&amp;iacute;a para otro lado para no dedicarle ni un segundo de su corrompido tiempo. Nos dan que pensar algunos de los museos de ciertos estadios y su similitud con el British Museum, no por la solemnidad ni por la riqueza de la colecci&amp;oacute;n sino porque buena parte de la misma se cogi&amp;oacute; sin permiso y sin merecerlo. Porque eso, cuando uno es de G&amp;aacute;rate, es algo impensable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, que somos de G&amp;aacute;rate, somos aficionados y por ello entendemos a los nuestros y a los otros. Nos gusta la sensaci&amp;oacute;n de pertenecer a una hinchada y curiosamente &amp;eacute;sta nos averg&amp;uuml;enza en ciertas ocasiones, aunque son m&amp;aacute;s las veces que nos hace sentirnos orgullosos. Creemos que la mejor manera de servir a la afici&amp;oacute;n es siendo irreprochables embajadores del Club, aunque sabemos que hay quien prefiere ir al estadio vestido de torero o a romper sillas, qu&amp;eacute; le vamos a hacer. Pensamos que los clubes son importantes para la gente: creemos que son lo suficientemente importantes como para irritarnos con esos aficionados que creen que su misi&amp;oacute;n en la grada se acaba cinco minutos antes del final, cuando se van para no pillar atasco. Eso s&amp;iacute;, pensamos que nuestros equipos nunca son lo suficientemente importantes para darse de tortas con el aficionado rival, ni si quiera para saltarse las nobles normas de la caballerosidad. Nos gusta seguir a nuestro equipo a otras ciudades, hablar con sus aficionados y comer en los restaurantes que &amp;eacute;stos nos recomiendan. Nos gusta discutir de f&amp;uacute;tbol y de lo que se tercie, y nos irritan aquellos que, propios o ajenos, rebajan la conversaci&amp;oacute;n al nivel de Perogrullo s&amp;oacute;lo para poder decir la &amp;uacute;ltima palabra o creer que tienen raz&amp;oacute;n. Nos gusta que se nos reciba bien y por tanto procuramos recibir bien a los que vienen. Admiramos a las aficiones vehementes, leales y comprometidas, sobre todo a las que demuestran ingenio y retranca, y valoramos por encima de todo las buenas maneras y la correcci&amp;oacute;n. Envidiamos a las pac&amp;iacute;ficas y en&amp;eacute;rgicas aficiones de los eventos de rugby, y la amable convivencia de las aficiones de equipos de baloncesto y, eso s&amp;iacute;, nos preguntamos por qu&amp;eacute; los partidos de f&amp;uacute;tbol conllevan tal cantidad de broncas y gritos ofensivos cuando los protagonistas de las mismas se comportar&amp;iacute;an con m&amp;aacute;s estilo si acudieran a un partido de otro deporte. Y todo esto nos pasa porque, como somos de G&amp;aacute;rate, lo que nos gusta es el deporte y no lo llevamos m&amp;aacute;s all&amp;aacute;, y no es poco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros, que somos de G&amp;aacute;rate, somos de G&amp;aacute;rate pero no somos tontos y sabemos perfectamente que todo esto no cabe en el mundo de hoy sin que a uno le consideren un idiota; y a&amp;uacute;n as&amp;iacute;, nos da exactamente igual, porque somos de G&amp;aacute;rate y tenemos las cosas claras y nos sentimos c&amp;oacute;modos siendo minor&amp;iacute;a y de hecho nos encontrar&amp;iacute;amos mal siendo parte de la masa. Y aunque sabemos que tener muchos principios y mantener los modales es algo que le pone a uno con frecuencia en situaci&amp;oacute;n de parecer el m&amp;aacute;s tonto de la reuni&amp;oacute;n, lo tenemos m&amp;aacute;s que claro y hasta presumimos de ello. Y como muchas veces nos hemos enfrentado a la pregunta esa de ah listo y t&amp;uacute; qu&amp;eacute; har&amp;iacute;as y hemos o&amp;iacute;do eso de que es mucho m&amp;aacute;s f&amp;aacute;cil decirlo que hacerlo, listillo, tampoco nos atormenta la cuesti&amp;oacute;n. Y todo eso por algo muy sencillo, algo muy b&amp;aacute;sico, algo f&amp;aacute;cil de entender: pues porque somos de G&amp;aacute;rate, oiga, de G&amp;aacute;rate. Ni m&amp;aacute;s ni menos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;
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